Miranda
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Claro, un nuevo rumbo nos espera. No debí de hablar muy rápido. Justo cuando vamos en el carro, pasó lo inevitable… bueno, llegué a mi casa destinada, me establecí de una vez. Era la misma casa en la que estaba 10 años atrás, ahora con la diferencia de que estaba remodelada. Daniel y Deva se fueron y yo quedé sola por unos instantes, admirando los recuerdos de donde estaba.
No debí de decir esa maldita frase.
Sentí un susurro apacible en mi cuello. Era mi nombre dicho de una maner