Acto seguido lanzó un alarido y cayó al suelo. Giró sobre su propio cuerpo y se lanzó hacia la puerta. Presionó el pomo y empujó la puerta, pero ésta no cedía. Empezó a luchar con la puerta. Llamó a su amiga a gritos. Aporreó la puerta, siguió intentando que la puerta se abriera, pero estaba completamente cerrada. No quería mostrarle a su amiga que era un vampiro pero estaba a punto de hacerlo.
Entonces una carcajada salió de aquello de lo que había salido huyendo. Una risa gutural, masculina,