Mundo ficciónIniciar sesiónAquello lo terminó por hundir en sus miserias y una descarga de semen inundó mi boca. Me daban arcadas. No pude separarme de su miembro pues él me sujetaba la cabeza con firmeza. Sé que tragué aquel semen cuantioso y espeso. Una vez liberada mi boca, al fin vomité. Eso no le gustó demasiado. Y mi recompensa fue atarme de nuevo a la cama, al lado de mis propios vómitos.
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Pasó un tiempo que no sabría precisar,







