Tu Eres Mío, Hasta Que Yo Quiera...
Luca apenas pudo contener los golpes que le daba Mireya, se había vuelto una mujer loca y poseída.
—No puedes estar diciéndome eso —,decía mientras daba puñetazos en su pecho —.Hoy nos casamos. Estás jugando conmigo. Vuelves a burlarte de mí como hace años.
—No, pero me precipité al pedirte que fueras mi esposa —tomó sus muñecas con fuerza—. Sigo amando a Anastasia, cuando estuve contigo lo hice pensando en ella…
El dolor en su rostro se intensificó, y pronto se convirtió en odio.
—Es todo est