La búsqueda de la dichosa madame estaba resultado en nada, era un maldito fantasma, el cual se había vuelto su obsesión; si era un maldito fantasma, cada vez que tenía a un hombre que supuestamente trabajaba para ella, era la misma cosa, no decían nada, no importaba cuanto dolor y sufrimiento les causaba, ellos permanecían callados.
—Han pasado cuatro años, ¿no vas a dejar de buscar a la madame? —preguntó Fiorela, después de la muerte de Ares, lo siguió a Sicilia, Luca no era tonto, supo cuand