Cuando terminé la terapia era tarde, incluso habíamos almorzado allí, ya casi había oscurecido, cuando salí, seguida del padre Helge, que se unió diez minutos antes de terminar.
Están evolucionando bastante rápido – aseguré, con una gran sonrisa en el rostro – en poco tiempo ya no necesitarán venir – añadí. El padre Ulrick asintió, agradecido, mirando hacia e