64. LA ILUSIÓN DE UNA VIDA QUE NO SE PUEDE VIVIR.
POV. ANTONIO.
La música vibraba en mis oídos, el humo y los olores me hacían sentir abrumado, todo era demasiado para mí.
— ¡Viniste! — chilló la chica de ojos verdes y sonreí.
Sonreí por mera cortesía, no porque estuviera feliz de verdad.
Aunque si estaba feliz de verla, pero no en ese lugar.
— Hola — salude como siempre.
— ¡Ven! — Tiro de mi mano con fuerza.
De repente ya estábamos en medio de la pista de baile y mis manos sobre su trasero, ella misma las colocó allí, se colgó de mi cuello y