Mundo de ficçãoIniciar sessãoEinar.
Mis malditas bolas se vuelven azules solo de recordar como tuvo el descaro esa maldita de pasar su mano cerca de mi miembro y luego huir como una estúpida cobarde.
Cuando dijo que quería quemarse, no niego que me puse duro, pero la maldita llamada lo arruinó.







