Volviendo a Casa y preparando la llagada de Juana
Aurora se despertó con la tenue luz del amanecer filtrándose por las cortinas de su habitación. Era su primer día en casa después del hospital, y lo primero que sintió fue el calor del cuerpo de Álvaro a su lado. No la tocaba, pero su presencia era un escudo invisible que la protegía.
Abrió los ojos con lentitud y se giró hacia él. Álvaro la observaba en silencio, con esa mirada que solo él tenía para ella.
—¿Hace cuánto estás despierto? —susur