Al Ilegar, los médicos la tomaron de inmediato. Álvaro quedó en el pasillo, atrapado en la espera, en la impotencia. Valentino y Clara llegaron poco después. Lo abrazaron, le dijeron que tuviera fe. Que Aurora era fuerte. Que su bebé también lo sería.
Las horas se hicieron eternas. Cuando por fin lo Ilamaron, le dijeron que la habían estabilizado. Le administraron un tratamiento y ahora harían una ecografía para asegurarse de que todo estuviera bien.
-¿Quieres entrar?-preguntó la enfermera.