El doctor ingresó a la habitación con una expresión tranquila. Mateo, algo majadero, empezó a moverse inquieto en brazos de Clara, quien decidió salir al pasillo con él para calmarlo. Valen se quedó en la habitación junto a Aurora, quien, aún recostada, se enderezó un poco, acomodándose en la cama. Sus ojos buscaron los del doctor con una mezcla de ansiedad y resignación.
—Hable, doctor. ¿Qué es lo que tengo? —preguntó Aurora con voz firme, aunque por dentro sentía cómo le temblaban las manos.