Álvaro tomó su auto y aceleró, sintiendo el rugido del motor como un eco de la tormenta que llevaba dentro. No podía comprender lo que le estaba pasando. Su vida, que hasta hace poco parecía ordenada, se desmoronaba frente a sus ojos. La pérdida de su abuelo, apenas unos meses atrás, ya lo había dejado tambaleando, pero esto… esto era diferente. Era como si todo se hubiese ido al caño en un instante. El amor que sentía por Aurora, profundo y sincero, parecía haberse evaporado, dejando solo una