108. CONTINUACIÓN
Ella asiente, pero casi como si se tratara de un reflejo, sabe que esta batalla aún no ha acabado. Gerónimo lo siente también. Es por eso que, después de un instante eterno, regresa a esa fuerza que lo caracteriza. Su expresión cambia ligeramente, más seria, más resuelta.
—Por eso, cariño..., dime qué tenemos que arreglar para poder estar listos. —Hace una pausa, mirándola con la intensidad de