Mundo ficciónIniciar sesiónLas mejillas de Rouss ardieron en vergüenza pero se mantuvo serena sin dejarse intimidar por la figura y voz poderosa de Daniel.
Los labios de Daniel se enroscaron en una pequeña sonrisa divertida al ver lo sería y tranquila que estaba pero con las mejillas ligeramente sonrojas, ‘tan linda, tengo ganas de abrazarla’.
Justo en ese momento llegó la joven con la comida, dejándola en la mesa se marcha.
Los blancos y d







