—Está bien.
Al bajar del auto, un jovencito corrió a los brazos de Mey.
—¡Mami!
—Hola, mi amor —le dijo con cariño, y cargó en sus brazos al chico, caminó hasta la entrada de la casa, antes de entrar volvió para ver a su hermano y le hizo señas de que estaría vigilandolo.
—Ay Mey —murmuró mientras negaba con su cabeza.
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En un hotel de cinco estrellas Martín se encontraba bebiendo una copa de licor, al minuto siguiente el ringtone de su celular sonó.
—Ha