Meylin, miró la mano del hombre que la sujetaba y luego volvió hacia su rostro. —Señor, no me toque, y ya le dije que no me llamo Mey, mi nombre es Lyn para usted, le agradecería que no me hable como si me conociera.
—Mey, te conozco, eres mi esposa.
—Oh, ya que lo menciona señor, espero este en la isla Je, en estos días ya que pronto le haré llegar la firma para el divorcio, no quiero volverlo a ver nunca en mi vida —la chica pronunció esas palabras fuerte y claro para él, al instante miró