La locura del conde.
Abigaíl se acercó a su hermano para poner en su cabeza la corona que lo representaba como príncipe heredero a la corona.
—Lo harás excelente, mocoso—le susurro.
—Gracias hermana—le contesto él.
Abigaíl abrazó a su hermano, pero justo en ese momento fue tomada por el brazo por el conde.
…
Abigaíl.
Cuando escuche a mi padre decir que ya era hora, sentí que fin podía respirar con tranquilidad, habían sido días muy angustiosos, en los que no pudimos dormir, le estoy agradecida a los hombres de mis