Mundo ficciónIniciar sesiónCodos, brazos, bolsas de compras, algunos cabellos rebeldes que el viento soplaba, todos golpeaban a Jung mientras trataba de abrirse paso por la concurrida calle, alguno que otro pie también llegó a pisarlo, pero él estaba más concentrado en llegar a aquel estúpido club nocturno que, a según, estaba una cuadra y media más adelante.
El coreano revisó su atuendo una vez más y apretó sus labios; unos tenis gastados y s







