Mundo ficciónIniciar sesión—… No… —Por enésima vez aquel día, Jung movió su cabeza de lado a lado y vio suspirar a su atareado compañero.
—No quiero hacer esto… ¿Por qué demonios tengo que ser yo? —Ethan bufó.
El pelinegro se dejó caer en el asiento del capitán y soltó un gran y pesado suspiro, que no era el primero de esa mañana; el capitán y el teniente de aquel precinto







