Moira suspiró profundamente al ver a Zack irse cabizbajo, mirando con reprobación a su hija.
—¿Qué? —La pequeña infló las mejillas, como presintiendo un regaño y enfurruñándose por eso de ante mano.
—Lutxi… —Moira negó con la cabeza, para luego alzarla en sus brazos y sentarse en el sillón con ella en su regazo, acariciándole el rostro mientras pensaba con mucho cuidado sus siguientes palabras, sin querer hacerla sentir mal—. ¿Qué es lo que sucede? ¿No quieres a tu papá?
—A mi profe, y si lo qu