—Desde que te conocí… desde la primera vez que te vi, yo supe que… que tú eres mi hija. —Zack sonrió temblorosamente—. Soy… tu papá.
Silencio.
Lutxi lo miró con ojos muy abiertos, antes de parpadear lentamente y hablar con voz suave y baja:
—Ya lo sabía. —Rascó su oído con total indiferencia.
—¡¿QUÉ?! —Zack y Moira casi se desmayan.
—Ya lo sabía —repitió lentamente, como si fueran tontos—. Sé que mi profe es mi papá de sangre. Desde hace meses que lo sé. —Sorbió de su chocolatada con malvavisco