Pasaron los meses y tanto Zack como Moira comenzaron a ir a terapia.
Para todos, Moira era la que peor estaba, la que más desanimada se mostraba, la que rara vez sonreía, pero con la terapia empezó a mejorar un poco, más al unirse más a su hija y a sus amigos. Incluso consiguió un trabajo en la jefatura de policías, volviendo a tener su puesto de antes de que se marchara a Londres por la ruptura de su noviazgo.
Todos creían que Zack no estaba tan mal, así que nadie dijo nada cuando él dejó