Si había algo que Lutxi detestaba muchísimo, eso era que la vieran llorar. Odiaba desde el fondo de su corazón mostrar tanta debilidad, así que solo luego de unos minutos se apartó de su primo, tomó aire y se secó las lágrimas, calmando poco a poco su respiración.
—Vamos al hotel. —Se volteó hacia sus amigos con su antebrazo cubriendo sus ojos—. Necesito algo de tiempo para planear una mejor estrategia.
Nadie la cuestionó y rápidamente salieron de los terrenos del castillo y regresaron al hotel