Lucien seguía inconsciente en medio de la antigua oficina de la directora, después del fallido interrogatorio había vuelto a caer desmayado a causa del dolor, pero aún en ese estado una pregunta rondaba por su cabeza.
«¿Quién soy?»
—Eres Lucien —le respondió una vocecilla en su cabeza.
—¿Y eso que significa?
—Puesss... que tú eres tú.
—Xozzin, eso no responde mi pregunta. ¿Y donde has estado?
—Estoy aquí.
—Ya sé que estas aquí ahora, pero en donde estuviste antes. ¿Por qué me abandonaste?
—Yo