Capítulo 24

Lucien había perdido demasiada sangre, estaba pálido como una hoja de papel y su respiración se iba entrecortando, pero seguía aferrándose a la consciencia negándose a caer. Levantó sus manos con toda la fuerza que le quedaba para conjurar el hechizo de las bolas de fuego.

~Et devorabit omnia in vestri semita, flos phoenix~

El hechizo fue dicho impecablemente, pero como era de esperarse, fallo.

~Et devorabit omnia in vestri semita, flos phoenix~

Lo intentó una vez más, pero obtuvo el mismo resu
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