Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth, cruzada de brazos, a pocos metros de la Esperanza, rodeada de árboles reflexionaba sobre el incidente suscitado minutos atrás.
Comprendió que Carlos, tenía razón y ella había actuado impulsivamente, ahora Pedro había escapado y de seguro puso sobre aviso a los contrabandistas.
Un mal presentimiento se apoderó del cuerpo de la joven, un escalofrío le recorrió la piel.
Respiro profundo, con la confianza de que
Por fin se reconciliaron.







