Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth no se quedó a presenciar más. Lo que vieron sus ojos fue más que suficiente para según ella darse cuenta de que había sido víctima de un engaño. Tomó sus utensilios de limpieza y caminó a toda prisa a la cocina, mientras sentía su corazón romperse en mil pedazos, la historia se repetía una y otra vez, la sirvienta enamorada del patrón.
—¡Eres una estúpida Elizabeth Trujillo! —exclamó aprovechando que se encontraba sola en la cocina. —¿Cómo pudiste creer que un







