HOMBRE 2. Capítulo 7.
Borya se quedó en el despacho para no provocar más a Anna y dejarla conversar con Yelena. Se guardó las manos en los bolsillos y respiró hondo mientras la veía alejarse pensando que así tendría privacidad.
En esa casa, él tenía suficientes ojos y oídos para saber cada cosa que sucedía o se decía. De esa forma pudo sobrevivir por treinta años el acoso de los demonios superiores.
—¿Yelena? Hermana, ¿eres tú? —quiso saber Anna con ansiedad.
—¡Anna! Oh, Anna, ¡estás libre! —respondió Yelena al otro