HOMBRE 2. Capítulo 26.
A Anna le costaba salir de su asombro. Para ella, los demonios siempre fueron animales terroríficos.
Monstruos feroces, deformados y desagradables, que solo vivían para matar y hacer daño. Sin embargo, estaba sentada en la mesa con dos de ellos, y ambos se comportaban de forma tan elegante y civilizada que la hacían sentirse abrumada.
—Toda esa teoría que me contaste sobre los planes de Belfergor resultó no estar muy alejada de la realidad —reveló Amon limpiándose la boca con una servilleta al