Holden me atrajo a su cuerpo sin apartarse de mi boca y descendió sus manos por mi espalda muy lentamente hasta mi trasero, donde apretó y amasó con fuerza, frotando su gran erección en mis muslos y haciéndome muy consciente de sus ganas.
De un momento a otro y sin verlo venir, me levantó en sus brazos y me obligó a enredar las piernas en sus caderas y mis brazos en su cuello. Siguió arrebatándome todo el aire en un beso rudo y lleno de humedad, apretando mis nalgas entre sus manos y rozando nu