Humedad, eso sentía y nada más, no había revoloteo o electrizante sensación, ni ninguna clase de placer; era solo humedad, ni siquiera terminaba de agradarle, pero no se apartaría.
Sus labios respondían al toque de los otros como un reflejo, no se podía decir que se fundían porque no lo hacían en absoluto. Eran tan solo besos, besos entregados y cargados con el más grande y pasional sentimiento, de un lado, pero que del otro, no recibían nada más que una respuesta vacía. Uno de los dos involucr