De vuelta en el departamento de Michelle y James, Thomas contaba todo lo sucedido la noche del viernes en el club a la par que ordenaba un poco el desastre de sus amigos.
— ¿Alguna vez se les ocurrió, no sé... — se interrumpió acomodando algunos platos en la alacena que, hasta ese momento, estaba vacía —... usar el maravilloso espacio que se esconde tras la puertita de madera?
Sus amigos negaron con la cabeza sin darle mucha importancia, no les incomodaba su desastre y tampoco les molestaba qu