Estaba tan seductor, que tuvo que apretar los muslos.
Su sexo se mojó y deseó llevar braguitas para no empapar el camisón de su madre.
Hayden se giró con los dos platos en las manos, su corazón se detuvo al ver el cuerpo casi descubierto de la pequeña rubia embarazada. Sus pechos… ¡Joder! Tenía los pechos grandes y llenos, con los pezones erguidos. Aquel «vestidito» no dejó nada a la imaginación, pudo ver hasta el color coral de sus pezones, de esas areolas redondas que deseó lamer hasta arruga