Salió del restaurante, llorando, cubriéndose con la chaqueta de Luis, mientras él caminaba detrás de ella, enfurecido porque quería marcarla como suya delante de todos.
Esa noche, no durmieron juntos, no se hablaron y cuando Violeta quiso hacerlo, Luis soltó la más grande de las humillaciones, dudando de su paternidad, llamándola «puta», y luego quiso forzarla una vez más.
Eso pudo con Violeta, su corazón se quebró en mil pedazos, su fuerza se esfumó y la imagen de su familia siendo feliz se de