―No… yo… No he tenido sexo en mucho tiempo
―completé sin poder hilar bien las palabras.
Inspiró hondo y asintió.
―Entonces no tienes novio ―dedujo con la mandíbula apretada.
Negué una vez más.
―No, no hay nadie. Nadie tampoco ayudó a que esto pasara, solo… Supongo que fueron las hormonas ―concluí con la urgencia de aclarar lo que fuese que pasara por su mente.
Entrecerró los párpados y bajó hasta mis pechos.
―¿Nadie ha probado tu leche entonces? ―conjeturó y la punta de su lengua barrió sus lab