Capítulo 48. Acorralados.
Para David, los días comenzaban a representar una cadena de eslabones unidos entre sí sin un fin específico, que lo llevaban a ningún lado y parecían no tener fin.
Todo se había congelado a su alrededor: el conflicto en una de las parcelas que trabajaba, su relación con Jimena y su propia existencia.
Ya no encontraba ninguna novedad en esa región. Las calles eran siempre las mismas, los rostros y las costumbres se repetían a diario.
Cada día entraba a comer en lugares diferentes, pero la comida