Capítulo 24. Abrigados por la sombra del cedro gigante.
Minutos después, cuando los turistas ya estuvieron satisfechos, el grupo siguió su camino.
Andaría un poco más por la selva hasta llegar al rústico, que los esperaba en un punto cercano, y luego los trasladaría a un parador turístico donde se encontraba un mirador que ofrecía una hermosa vista de las montañas y del pueblo, así como diversos puestos de comidas, dulces y regalos.
Finalmente visitarían una fábrica de vinos, donde conocerían cada uno de los procesos de su elaboración.
Pero, como lo