Capítulo 12. Encuentros incómodos.
En silencio salieron del negocio y volvieron al auto para reiniciar el viaje. El pueblo era pequeño, aunque sus calles algo inclinadas, ya que el poblado había sido edificado sobre una escarpada montaña.
David manejaba sin apuro para permitirle a la chica disfrutar de los alrededores, de los pintorescos locales, de la gente cordial que no dejaba de sonreír y del fresco clima.
No obstante, lo que deleitaba más a Jimena era la grata compañía de David, quien le narraba con entusiasmo la historia d