Parte II Capítulo 34. Un día a la vez
Alec estaba preocupado por su esposa, la comida había llegado y ella aún no salía de su baño, sentía el agua correr, tocó la puerta y al no obtener respuesta abrió. Emma estaba sentada en el piso de la ducha con el agua cayéndole encima, con una maldición Alec cerró la llave y se dio cuenta de que la caliente se había acabado y lo que caía sobre su esposa era agua fría. La cargó y la sentó sobre el inodoro tomó una toalla y la secó. Estaba helada y pequeños temblores recorrían su cuerpo. Emm lo