Parte II Capítulo 22. Con el alma en vilo
Acostada en la arena, Emma vio la lancha alejarse y llegar al yate. Se arrastró hasta la orilla de la playa, pensó que si lograba vaciar su estómago sus bebés tendrían alguna posibilidad, así que metió la cabeza en el agua salada y se obligó a tragarla, también a dejar que entrara por su nariz, de esa forma comenzaría a toser y podría vomitar. Su plan surtió efecto, de rodilla comenzó a vomitar con la esperanza de ver las pastillas salir de su estómago, pero por más que miró no pudo ver nada, s