Parte II Capítulo 16. Una muestra de confianza.
Alec y Emma salieron de la consulta médica como dos perros apaleados. Ni siquiera se miraron a la cara hasta montarse en el coche.
―¡Es tu culpa! Dios mío, Alec. ¿No puedes engendrar otra cosa que no sean gemelos?
―No sé, solo he tenido hijos contigo.
―¿Sabes lo terrible que fueron esos primeros meses?
―Esta vez no estarás sola, yo estaré contigo.
―Antes tampoco estaba sola, papá y mamá estuvieron conmigo, ahora estaré en la isla y tú te irás a trabajar.
―El segundo piso de la casa será totalme