¡Vieja chismosa y cuentera!, pensaba Christie. La gente murmuraba, todos le temían al nuevo visitante, razón de sobra para agradecerle al universo el haberla hecho bajar al pueblo. Además, lo único en lo que podía pensar era en el nombre que había escuchado, hablaban de un tal Luca, pero... ¿y si era él...? Lo mejor era no adelantarse y entrar de una vez por todas, aquella muchedumbre estaba aglomerada frente al portón de la alcaldía, así que se vio forzada a usar los codos para abrirse paso.