Para mantenerla a salvo, necesitaba vincularse por sangre con su ratoncilla, pero ese acto tan íntimo, aunque no fuese sexual, era muy intenso y quizás, ella no sería capaz de manejarlo. Porque Blaire tenía miedo de los inmortales masculinos y no quería hacer nada que causase que estuviese asustada de él.
—No te tengo miedo.
—Ratoncilla.
—Te he querido desde que tengo doce años. Al inicio, como si representaras la luz que necesitaba y ahora, hay algo fuerte y primitivo que me hace querer unirme