Unas horas después y tras una cena ligera —demasiado ligera pensaba mientras la miraba dejar su plato de lado —, Emi se acostó en el sofá. Era realmente frágil, no solo físicamente porque un ataque de cualquier inmortal podía matarla, sino emocionalmente y solo había una persona responsable.
Alec.
Este llegó a ver a Radu, quien trataba de ayudar a Emily quien lejos de mejorar se seguía consumiendo. Estaba pálida, muy cansada y triste.
—Tío.
—Dime Alec.
—Hice algo malo, muy malo con Emi.