Para Ileana, quien había vivido la pérdida familiar—aunque debido a Radu no recordara la pena y el dolor—, pertenecer a la familia Dracul, resultó una experiencia muy buena. Amaba la forma en que la hacían sentir, sin embargo, las cosas estaban muy distintas y no para bien.
Lastimosamente.
Lo difícil, era que ya se había acostumbrado a formar parte de la familia. Y el tener un compañero que velaba por su bienestar, resultó una experiencia única.
Hasta hace poco tiempo pensó que era parte de la