Al llegar a palacio, avanzaron a la sala del trono, pero para ella no fue fácil. Las hadas tenían magia viva, que parecía sentirse en su piel como si la quemara, y esta hacía una especie de canto lo que interfería con la comunicación mental. Y claro, derribar a tantas hadas para mantener a salvo a Ileana, le había llenado de su poder y ahora, era sensible a este.
Korvoz la miraba fijamente, sus facciones se endurecieron, porque Emi, su reina, la mujer de su corazón, estaba al final del salón, s