Escucharlo decir aquello fue raro, porque aunque debió indignarse, su primer pensamiento fue bastante morboso. Su experiencia con el sexo opuesto era nula, así que sonrojarse fue inevitable.
—No hablas en serio.
—Totalmente en serio Emi. Estás destinada a liderar conmigo en mí mundo. Serás una reina y tendrás todo aquello que quieras.
—Porque por supuesto, piensas que lo material va antes que lo emocional.
—¿No es así? Cuando tienes el poder que tengo yo, te acostumbras a disfrutar de lo