Blaire se puso de pie, mirando la pena en los ojos de su compañero así que no se quedó callada.
—Con todo respeto, Justina, me parece muy hipócrita de su parte decir eso.
—¿Cómo te atreves?
—De preocuparse por él, le habrían dicho la verdad.
—¡Cállate, maldita sea, cállate!
—Habría resistido a la bruja de haberse alimentado de forma correcta, ustedes decidieron, ustedes se protegieron las espaldas pensando solo en ustedes. No vivió lo que viví con él en ese encierro, no comprende cuán destruido