Blaire no se sentía especial. No es que fuese una persona común y corriente, pero aquello que sabía que la hacía única, era también un lastre que había llenado su vida de sombras, oscuridad y dolor.
Había logrado perfeccionar sus habilidades hasta el punto de volverse completamente indetectable, por eso en aquel momento estaba a salvo. Tenía en su apartamento la visita del ángel Zacharias.
Blaire había sentido sus pensamientos y a toda prisa se metió en un pequeño cuarto de seguridad, que se en