Después de charlar con Jenkins y buscar algo de comida para aparentar que la necesitaba, regresó a su nuevo hogar. Bajó al sótano e inspeccionó nuevamente los fusibles, pero no se había equivocado, solo quedaba esperar por el electricista. Para sorpresa suya, aquella zona había sido remodelada también. Cielorraso y pisos nuevos, un mueble lleno de jabones para ropa, una lavadora y una secadora.
De pronto no estuvo sola, aunque era solamente una voz, sintió miedo.
Christie…
—¿Quién está ahí?
Chr